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Emilio Delgado Orgaz

Diputado de la Asamblea de Madrid por PODEMOS

Dimiten a Aguirre para que siga Cifuentes.

 

Sobre la dimisión de Esperanza Aguirre.

Durante varias décadas el Partido Popular de Madrid ha construido una poderosa estructura ilegal que enlaza a Políticos de Primera línea en la Comunidad, Concejales y Alcaldes de toda la región y empresarios que han accedido a contratos públicos a cambio de sobornos y favores: Prostitutas, Viajes, Pisos….

La vieja guardia de esa estructura, encarnada en Esperanza Aguirre, hace tiempo que se ha convertido en un lastre para quienes pretenden tomar el relevo en el Partido Popular de Madrid, aunque éstos últimos (O últimas) no acaban de llegar precisamente, sino que llevan muchos años en el Partido Popular y deben sus posiciones políticas actuales al impulso de toda esta trama.

Esa organización ilegal, ha combinado de forma magistral una magnífica comunicación política, una poderosa maquinaria de propaganda (Pagada a menudo con fondos públicos), la televisión pública en régimen de monopolio, la amistad de empresarios del mundo de la televisión privada a quienes concedió licencias, subvenciones y facilidades, una pobrísima oposición que ni supo ni quiso enfrentarse a esta organización de tintes mafiosos y el cultivo con esmero de los favores de las personas más poderosas del país; ya fuera en palcos de fútbol o en los aledaños de lo más reaccionario de la Iglesia Católica española.

Han sabido tejer una impresionante red de productores ideológicos no formales: Blogs, Fundaciones, Universidades y colegios privados, asociaciones aparentemente independientes e inocuas (En la consolidación de una mentalidad y una cultura propicia para el PP de Madrid han jugado un papel fundamental asociaciones como  “HazteOir”, “Manos Blancas”, “Peones Negros”, etc…).

Hoy dimite Esperanza Aguirre, pero la cuestión crucial no es esa.

El pasado sábado asistí al Consejo Ciudadano Ampliado de Podemos en la Comunidad de Madrid donde debatimos acerca del escenario político actual. Paso a dejar constancia, como lo hice allí de mi posición.

Lo que ocurra en los próximos días, incluida la posible moción de Censura, va a prefigurar en buena medida el escenario en el que demos la pelea electoral de 2019, por eso debemos pensar en sentar la base del marco ideológico más favorable posible para dar esa confrontación electoral.

Cristina Cifuentes se va a esforzar, ya lo está haciendo, en que la pregunta que se hagan los madrileños y madrileñas en ese momento sea si ella, Cifuentes, es lo mismo que el resto del PP o no.

Nosotros debemos procurar que la pregunta que se hagan sea otra, si un partido que ha sido incapaz de tener un Secretario General condenado o en la cárcel los últimos 20 años debe ser quien nos gobierne de aquí en adelante o si por el contrario debe pasar a la oposición.

Todo lo que sea poner el foco en Cifuentes, abre el primer debate y creo que no es el adecuado.

Cifuentes pretende desentenderse del PP, de sus escándalos y de su mala imagen. Nosotros debemos encajarla ahí permanentemente. Quizás haya que sugerirla que si no quiere tener que ver nada con el PP, debería presentarse a las elecciones por otro partido. De lo contrario, y  en la medida en que lo haga impulsada y apoyándose en estructuras congénitamente corruptas, es beneficiaria, heredera y corresponsable de ellas.

En lo relativo a la posible moción de censura creo, como lo creía hace unos meses, que merece la pena valorar la posibilidad.

Me preocupan algunos riesgos: Dar al psoe un protagonismo que no tiene en la actualidad en la vida política madrileña, reforzar a Cristina Cifuentes si no andamos con cuidado o parecer impotentes o ineficaces ante la gente si no andamos con cuidado.

Parecer impotentes no tiene que ver con ganar o perder esta moción, sino con que ésta pase sin pena ni gloria.

Para conjurar ese peligro, creo imprescindible una gran activación de todas las personas que colaboran con Podemos dentro y fuera de los círculos. Y aquí de nuevo el demonio está en los detalles, no veo sentido a movilizarnos en formatos clásicos para denunciar lo obvio.

Encuentro, por el contrario, muy interesante la posibilidad de salir a la calle a exponer todos nuestros avances y propuestas que harían de la Comunidad de Madrid una realidad bien distinta.

Por ejemplo, si hubiéramos podido desarrollar la propuesta de crear un Banco del Agua con el Canal de Isabel II tras devolverlo a su condición de bien de interés público en lugar de Sociedad Anónima (como planteábamos en el programa electoral), hubiera sido imposible que hicieran del mismo una de las fuentes de la corrupción en Madrid.

Además, contamos con innumerables ejemplos en muchos Ayuntamientos que hoy ya gobernamos o co-gobernamos, de servicios remunicipalizados exitosamente que hoy son más eficaces, más baratos e impiden el enriquecimiento de unos pocos a costa de lo que es propiedad de todos y todas.

Una movilización así, mostrando todos estos ejemplos en positivo mientras en paralelo se evidencia que el PP no tiene más proyecto para Madrid que el saqueo, creo que si nos permitiría sumar a mucha gente a nuestro proyecto y situar el debate en los términos que más nos interesan.

Vamos a ver que ocurre, pero tengamos presente que hay dos fuerzas interesadas en producir cambios: Una la formamos todos nosotros y nosotras, y otra la forman quienes necesitan cambiar algunas cosas para poder seguir mandando como siempre.

 

Emilio Delgado Orgaz
Diputado de Podemos en la Asamblea de Madrid.

 

 

Sobre los presupuestos de la Comunidad de Madrid 2017

¿Cómo es el proceso de elaboración, aprobación y desarrollo de unos presupuestos de 18.000 Millones de euros?. Te cuento mis impresiones al respecto.

Sobre el nuevo Plan de Inversión Regional

Intervención en la Asamblea de Madrid en la comparecencia del Consejero de Medioambiente, Administración Local y Ordenación del Territorio.

Sobre las cláusulas suelo en la Comunidad de Madrid.

El grupo Parlamentario de Podemos en la CM ha solicitado esta comparecencia al entender que en relación con las llamadas “Cláusulas suelo” que multitud de entidades financieras implementaron en los contratos hipotecarios de miles de madrileños y madrileñas, la Comunidad de Madrid, y en particular la Dirección General de Consumo, no ha hecho absolutamente nada.

El Gobierno de Cifuentes se carga la Unidad de Atención al Drogodependiente de la cárcel de Navalcarnero.

Terminan con un programa pionero alegando falta de competencias, pero Cristina Cifuentes escribió a los presos y sus familias asegurándoles que tendrían un nuevo programa en breve.

Proponemos un nuevo modelo de Financiación y un Plan de atención a Municipios Especialmente Endeudados.

Desde 2011 las políticas austeridad y reformas, hacen que la autonomía local sea un mal chiste. Sin aclarar las competencias, sin establecer sistemas de financiación estables, transparentes y equilibrados, no puede haber desarrollo municipalista.

Sobre las obras en la M-40 y la A-5 y la solicitud de gratuidad de la R5.

El puente de la circunvalación de la A-5 a la altura de Alcorcón en Madrid y la M-40 está en mal estado, por lo que el Ministerio de Fomento, ha decidido acometer el arreglo del mencionado puente de la m-40, las obras durarán los meses de Octubre y Noviembre.
Después, comenzarán las obras para el desdoblamiento de la A5, con una duración estimada de 10 meses.
Con motivo de los grandes atascos que se producen cada mañana, solicitamos en la Asamblea de Madrid que se iniciaran las acciones oportunas con el Ministerio de Fomento para ofrecer de forma gratuita el uso de la R5 como alternativa.

 

Decimos Municipalismo

 

 

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El pasado 08 de Octubre, escribí este artículo que publicaba CuartoPoder.

‘Municipalismo’ es un término que ha ido ganado peso en el debate político tras la victoria en mayo de 2015 de numerosas candidaturas vecinales en las principales ciudades del país. Así, Madrid, Barcelona, Cádiz, Zaragoza, Compostela o Coruña, entre otras, fueron escenarios de profundos cambios electorales en los que, tras haber tomado las plazas, la ciudadanía conquistaba también sus instituciones más cercanas.

Pero no sólo ocurría en las grandes ciudades. Una constelación de municipios de tamaño mediano y pequeño, así como cientos de pueblos, se sumaban a la ola del cambio. Una idea de cambio que actuaba como denominador común de diferentes iniciativas políticas que compartían la vocación de devolver a la política su función primordial: velar por el bien común y devolver el poder a una ciudadanía harta de acudir a la vida política como mera espectadora.

Estos dos principios, que constituyen la columna vertebral de las candidaturas municipalistas, se despliegan posteriormente en una serie de acciones concretas: recuperación de espacios y servicios privatizados, reorientación presupuestaria hacia la defensa del interés general, limitaciones salariales de los cargos públicos, generación de procesos de participación para la toma de decisiones de cuestiones relevantes para los ciudadanos, etc.

Los ejemplos de estos actores políticos, sus acciones y omisiones, van a ser mirados con lupa por aquella parte de la ciudadanía que se mueve entre el rechazo a lo conocido y el miedo al cambio, convirtiéndose su actuación, por tanto, en una prueba de fuego que, de superarse, generará las condiciones de posibilidad de nuevos avances en el futuro para las fuerzas de cambio.

Al hilo del rumbo que están tomando los acontecimientos en España, puede que los Ayuntamientos donde gobiernan y cogobiernan sean además los encargados de contener la ofensiva conservadora que puede desatar el Partido Popular si es que finalmente se hace con el Gobierno del país. Por ello, quizás resulte útil reflexionar sobre las prácticas, los retos y los éxitos de este movimiento político de carácter local que con distintas fórmulas y escenografías ha puesto a los Ayuntamientos en el centro de la gran batalla política en nuestro país.

Algunas de estas candidaturas, con buen criterio, establecieron sus hojas de ruta tras hacer un análisis de la realidad de manera participativa y, al mismo tiempo, exhaustiva. En Móstoles, por ejemplo, más de ochocientas personas fueron encuestadas por una red vecinal de personas voluntarias que participaron en un proyecto de investigación social. Decenas de vecinos y vecinas recibieron formación como encuestadores, crearon pequeños grupos que se ocupaban de distintas manzanas de la ciudad y, en coordinación con varios sociólogos, elaboraron un estudio acerca de cuáles eran las principales demandas de la ciudadanía.

A la hora de generar vínculos comunitarios que permitan cohesionar a la población alrededor de un proyecto de transformación, es imprescindible comenzar por los intereses del otro, no de los propios. En el caso que nos ocupa, se trataba de comenzar por aquellas demandas mayoritarias, reconocidas de forma general por la ciudadanía y que no encuentran cauce en los partidos tradicionales.

A partir de ahí, e instaladas ya en las instituciones, las candidaturas comenzaron a completar el diagnóstico a través del conocimiento concreto de “la casa”: número y situación de los funcionarios, de los servicios municipales, de las posibilidades presupuestarias y el estado financiero del municipio, de las cláusulas de los contratos firmados, del resto de fuerzas políticas y agentes sociales, etc. Sólo con el conocimiento prolijo del terreno que pisamos estamos en condiciones de demostrar que un gobierno de cambio es beneficioso para el conjunto de la población. Que se pueden hacer, y se hacen, las cosas mejor de lo que las hacían antes los viejos partidos.

Sin este trabajo previo, se corren dos riesgos. El primero es compensar la falta de ideas y propuestas sobre una realidad que no se conoce bien mediante abstracciones o generalidades que suelen ir dirigidas a satisfacer las expectativas de la base más militante de la candidatura, que no tiene por qué coincidir con las del grueso del electorado que la avaló en las urnas. Así encontramos en algunos plenos municipales que la falta de propuestas concretas de ámbito local se trata de paliar con mociones sobre graves injusticias internacionales, declaraciones sobre cuestiones de ámbito estatal o iniciativas de carácter particular que no influyen ni preocupan a la mayoría de las personas de la ciudad.

El segundo riesgo es hacer un ejercicio de continuismo seguro sobre lo que ya trabajaron otros en gobiernos anteriores, refugiarse en la zona de confort de lo posible sin tratar de ampliar ese horizonte. Quedar atrapado en la gestión cotidiana y el mantenimiento de la ciudad sin un horizonte político de transformación de las relaciones que la atraviesan.

Cualquiera de estas dos tendencias vacía o merma la capacidad de desencadenar procesos amplios en los que se reconozca e implique el grueso de la vecindad, limitando de forma seria las posibilidades en el presente, e hipotecando, sin duda, las de futuro.

Sin embargo, abundan los ejemplos de buen municipalismo. No son pocas las iniciativas que han pasado de presentarse como propuestas a ser hoy hechos consumados: aumento en el presupuesto de ayudas para material escolar y libros de texto de más de un 100%, creación de comisiones de investigación de los casos de corrupción que han golpeado a las arcas públicas municipales, remunicipalización de servicios como BiciMad o la Funeraria de Madrid, vigilancia y mejora de otros servicios cuyos contratistas abusaban de la concesión sin desarrollar adecuadamente los trabajos, recuperación de vivienda pública en manos de fondos buitre, reducciones importantes del gasto público en salarios de concejales y alcaldes, reversión de los recortes en materia de igualdad y violencia machista, inclusión de cláusulas sociales en los nuevos contratos con la administración local, etc. Y lo más importante es que todo esto se ha hecho al mismo tiempo que se amortizaba deuda municipal, deuda que ha sido y sigue siendo una excusa en otros municipios para no afrontar las necesidades de la mayoría social. Con ello se demuestra que es posible ser más sensible a las demandas sociales y gestionar con solvencia las instituciones.

El buen municipalismo es también consciente de que sólo puede desarrollarse en una sociedad viva, dinámica, que tiene expectativas e ilusiones. En la tensión creativa y fecunda de pueblos y ciudades en los que se multiplican los nudos comunitarios: centros de mayores, clubs deportivos, centros de ocio, movimientos sociales, medios de comunicación, casas regionales, asociaciones de vecinos, etc. Y, por tanto, atiende e impulsa las condiciones en las que pueden nacer y crecer todo este tipo de iniciativas sin las cuales lo que queda es el bien conocido desierto de lo real: una multitud que coexiste, pero no convive, que se aísla del resto y, por tanto, se fragmenta y convierte en productora, consumidora y votante, normalmente de opciones políticas alejadas de sus propios intereses.

El desencadenamiento de estos procesos sociales y políticos en el ámbito local encuentra sin embargo un freno administrativo y legal derivado de la subordinación de los municipios y sus limitaciones financieras y competenciales, vaciando de contenido el principio de autonomía local, que no puede hacerse efectivo sin las condiciones materiales que lo garanticen.

Si durante décadas se ha aplazado una segunda descentralización que vaya de las Comunidades autónomas a los municipios y un abordaje legal de su financiación que establezca un sistema estable, equilibrado y transparente, con la puesta en marcha de la ley 27/2013 de racionalización y sostenibilidad de las corporaciones locales, conocida como Ley Montoro, podemos hablar hoy sin margen de error de una situación municipal de estrangulamiento financiero-competencial. Si de una parte sus competencias se ven amenazadas, también sus capacidades se ven reducidas por la falta de financiación y de liquidez.

Por lo anteriormente expuesto, desde el Congreso de los Diputados, el grupo parlamentario de Unidos Podemos hemos presentado una proposición con el objetivo de derogar aspectos sustanciales de esta ley que ha supuesto un estrangulamiento financiero de los municipios y ha dejado en papel mojado el principio de autonomía local. Desde el Grupo Parlamentario de Podemos en la Comunidad de Madrid, hemos trabajado en tres líneas principales:

De una parte, en el marco de la futura reforma del Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid, hemos propuesto que se implemente un sistema estable, equilibrado, transparente y proporcionado de financiación local, que garantice la suficiencia financiera de las entidades locales.

Con el objetivo de que los municipios puedan poner en marcha estrategias de gobierno a medio y largo plazo que propicien y estabilicen cambios y mejoras,  éstos han de conocer a ciencia cierta con qué recursos cuentan y de qué competencias habrán de hacerse cargo. En este sentido, el mencionado sistema de financiación debe contemplar los parámetros, criterios y principios rectores que, desde la construcción de un sistema solidario y cooperativo interadministraciones, garantice la convergencia, el equilibrio territorial y la cohesión social.

El nuevo sistema de financiación debería incluir indicadores que permitan objetivar la necesidad de gasto y la capacidad fiscal, de manera que, a través de su análisis y seguimiento, se contribuya a una adecuada distribución de los recursos y a un justo equilibrio territorial en la región. Igualmente, deben explicitarse la naturaleza y el reparto de los espacios fiscales, propios o compartidos; las cuantías de las transferencias para garantizar la suficiencia de los servicios esenciales y el desarrollo de las competencias de los Ayuntamientos, así como los recursos y mecanismos de acceso al crédito.

En segundo lugar, y en ausencia de este sistema de financiación, entendemos que el Plan Regional de Infraestructuras y Servicios (PRISMA) es una herramienta fundamental de atención a los municipios que ha sido gestionada con una irresponsabilidad pavorosa en la medida en que se ha visto atravesada por la trama Púnica, la opacidad y la discrecionalidad. Por ello, hemos propuesto una batería de mejoras que consoliden este plan como una herramienta útil y democrática que permita a las corporaciones locales atender al menos sus necesidades más urgentes.

Como tercera línea de trabajo, hemos promocionado la Red de Municipios por el Cambio, que aglutina a la gran mayoría de candidaturas de unidad popular de nuestra región. El objetivo de esta red es coordinar políticas de ámbito autonómico que afectan a nuestros municipios, así como establecer un marco de encuentro mediante el cual las candidaturas de cambio puedan actuar de forma coordinada en espacios de vital importancia como la Federación Madrileña de Municipios.

Finalmente, queda en manos del Gobierno central una reforma del sistema de transferencias en los presupuestos generales del Estado que traten con justicia a los órganos administrativos más próximos a la ciudadanía.

En la actualidad, el 50% de los presupuestos estatales atienden al Estado central, el 37% a las CCAA, y tan sólo el 13% es destinado a los municipios. Una redistribución más equitativa, junto al mencionado sistema de financiación local y una descentralización competencial de las CCAA a los Ayuntamientos, redundaría en una democratización de nuestro aparato administrativo multiplicando las posibilidades de incidencia de las políticas locales.

En la armonización de estos cuatro niveles –sociedad, administración local, comunidades autónomas y Estado– está la posibilidad de vertebrar un nuevo modelo social más justo, transparente y democrático.

(*) Emilio Delgado Orgaz, Diputado de Podemos en la Asamblea de Madrid.

Sobre el realojo del núcleo chabolista “Las Sabinas”

El poblado de “Las Sabinas” es uno de los tres grandes núcleos chabolistas de Madrid. El gobierno regional no ha aclarado como va a realizar el realojo, pero además concurren elementos de despilfarro, desatención e incumplimientos de compromisos adquiridos.

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